Que tal saludos saludos a todo el eqipo de trabajo de Javier Zolorzano en especial a FERNANDO SCHUARTZ Anduve buscando por todos los medios electronicos para saber donde andaba pero al fin alle con el , es mi comentarista predilecto.
Aqui en Tijuana por cual estacion de Radio puedo escucharlos en vivo ,ya que solo encontre los audios en internet si pudiera resolverme por via imail. G R A C I A S.
Hola. Saludos a todos en el programa. Llegué aquí buscando un canal para hacerle llegar un comentario a Fernando Schwartz, pero no lo encuentro. Espero que se lo hagan llegar.
El miércoles 23 de julio, en su intervención matutina, Javier Solórzano le pregunta su opinión sobre el Tour de Francia –que en ese momento estaba en la parte final de una de sus etapas– y Schwartz comenta que está decepcionado, porque han detectado a varios corredores que consumieron sustancias prohibidas y los apartaron de la competencia, por lo cual ha perdido la confianza en esa prueba y en el ciclismo . Hasta allí la anécdota.
Sin embargo, me tomo la confianza de cuestionar amablemente al señor Schwartz sobre el tema (Igual al señor Solórzano, quien, por cierto, asintió ante las palabras de su compañero).
Es cierto que el ciclismo (en particular las vueltas organizadas en Europa, las más importantes y exitosas financieramente a escala mundial) se ha visto envuelto en los últimos años en escándalos relacionados con dopaje, pero veamos el asunto en perspectiva.
Es muy recordado al malogrado “pirata” Marco Pantani (espectacular y polémico, pero también víctima del dopaje). Ya en 1998 el Tour había sido el marco de escándalos, como el “caso Festina”, que le costó la participación a Richard Virenque, y en los años recientes (al parecer la espectacularidad de Lance Armstrong tenía absortos a los organizadores y en su ‘reinado’ no había ojos más que para él) fueron comentadísimos los retiros, expulsiones o castigos del popular “Pollo” Rassmussen, por haber mentido sobre su paradero durante la fase de entenamiento, o del misísimo Floyd Landis, que cruzó como líder los Campos Eliseos y perdió el título, en un capítulo que hasta ahora no se ha resuelto. ¿Y cómo olvidar al kazajo André Vinokurov?
Desafortundamente la lista se alarga, como la misma Vuelta a Francia, y este año tocó el turno a la ‘estrella nova’ del ciclismo, el italiano Ricardo Riccò, que se estaba consagrando hasta que su cuerpo lo delató en el antidoping y, como consecuencia, fue retirado, junto con todo su equipo, el Saunier Duval, que había protagonizado la carrera e incluso ganado tres etapas.
Con estos argumentos, probablemente usted dirá “bueno, pues no ha hecho sino darme la razón”, y en eso coincidimos, pero, pregunto, ¿hay, acaso, otro deporte pofesional que haya atacado con tal vehemencia el uso de sustancias prohibidas entre sus participantes?
¿De todos los deportes epectáculos, donde hay evidencias –aunque en muchos casos pocas pruebas– de que el dopaje es una práctica habitual, cuál es el que verdaderamente ha tomado el toro por los cuernos y ha enfrentado ese flagelo frontalmente, a riesgo de su propio prestigio?
En el beisbol en EU, donde se han dado casos similares, cuáles han sido las medidas correctivas que se han emprendido contra los infractores? Por qué, a diferencia de los ciclistas, no aplican controles más estrictos y sanciones ejemplares. Allí vemos a Barry Bonds, a quien nadie puede señalar abiertamente –José Canseco sí lo ha hecho– pero al que nadie, casualmente, le quiere dar empleo.
Y ya ni hablar de cómo se manejan las cosas en el futbol mexicano.
Volviendo al tema. Durante los siete años que reinó Armstrong en el Tour de Francia, además de sortear año con año los obstáculos del camino y superar a todos sus rivales en la ruta, cargó en su alforja acusaciones de dopaje –sólo él y su equipo saben si era un superdotado o un caso de la medicina al servicio de la trampa– pero a partir de entonces, uno tras otro, sin importar fama o capacidad, los que han tratado de sacar ventajas ilegales han caído, y muchos no se han levantado de nuevo.
Cuando Landis fue despojado del título y se desató el escándalo, creí que había llegado el fin del Tour de Francia, pero nuevamente, en América, podemos ver cada mañana la campiña francesa abarrotada de aficionados al paso de la caravana multicolor –como la bautizó algún cronista de la época de oro– y si bien muchos de los nombres que vemos rodar no nos resultan tan familiares, vemos una carrera digna, con más compromiso de los equipos y de los organizadores.
El Tour, y en general el ciclismo profesional, dejó de ser “todos contra Armstrong” (o contra Indurain, o contra Hinault, según la época), sino “todos contra el dopaje”, o al menos eso reflejan las acciones de los organizadores, y eso, señor Schwartz, señor Soslórzano, creo que más que desencanto, debe generar ilusión. Sí hay alguien que está trabajando para errdicar ese lastre del deporte-empresa.
Muchas gracias y buenos días.
02 Jul 08
5:08 pm
Que tal saludos saludos a todo el eqipo de trabajo de Javier Zolorzano en especial a FERNANDO SCHUARTZ Anduve buscando por todos los medios electronicos para saber donde andaba pero al fin alle con el , es mi comentarista predilecto.
Aqui en Tijuana por cual estacion de Radio puedo escucharlos en vivo ,ya que solo encontre los audios en internet si pudiera resolverme por via imail. G R A C I A S.
24 Jul 08
1:23 pm
Hola. Saludos a todos en el programa. Llegué aquí buscando un canal para hacerle llegar un comentario a Fernando Schwartz, pero no lo encuentro. Espero que se lo hagan llegar.
El miércoles 23 de julio, en su intervención matutina, Javier Solórzano le pregunta su opinión sobre el Tour de Francia –que en ese momento estaba en la parte final de una de sus etapas– y Schwartz comenta que está decepcionado, porque han detectado a varios corredores que consumieron sustancias prohibidas y los apartaron de la competencia, por lo cual ha perdido la confianza en esa prueba y en el ciclismo . Hasta allí la anécdota.
Sin embargo, me tomo la confianza de cuestionar amablemente al señor Schwartz sobre el tema (Igual al señor Solórzano, quien, por cierto, asintió ante las palabras de su compañero).
Es cierto que el ciclismo (en particular las vueltas organizadas en Europa, las más importantes y exitosas financieramente a escala mundial) se ha visto envuelto en los últimos años en escándalos relacionados con dopaje, pero veamos el asunto en perspectiva.
Es muy recordado al malogrado “pirata” Marco Pantani (espectacular y polémico, pero también víctima del dopaje). Ya en 1998 el Tour había sido el marco de escándalos, como el “caso Festina”, que le costó la participación a Richard Virenque, y en los años recientes (al parecer la espectacularidad de Lance Armstrong tenía absortos a los organizadores y en su ‘reinado’ no había ojos más que para él) fueron comentadísimos los retiros, expulsiones o castigos del popular “Pollo” Rassmussen, por haber mentido sobre su paradero durante la fase de entenamiento, o del misísimo Floyd Landis, que cruzó como líder los Campos Eliseos y perdió el título, en un capítulo que hasta ahora no se ha resuelto. ¿Y cómo olvidar al kazajo André Vinokurov?
Desafortundamente la lista se alarga, como la misma Vuelta a Francia, y este año tocó el turno a la ‘estrella nova’ del ciclismo, el italiano Ricardo Riccò, que se estaba consagrando hasta que su cuerpo lo delató en el antidoping y, como consecuencia, fue retirado, junto con todo su equipo, el Saunier Duval, que había protagonizado la carrera e incluso ganado tres etapas.
Con estos argumentos, probablemente usted dirá “bueno, pues no ha hecho sino darme la razón”, y en eso coincidimos, pero, pregunto, ¿hay, acaso, otro deporte pofesional que haya atacado con tal vehemencia el uso de sustancias prohibidas entre sus participantes?
¿De todos los deportes epectáculos, donde hay evidencias –aunque en muchos casos pocas pruebas– de que el dopaje es una práctica habitual, cuál es el que verdaderamente ha tomado el toro por los cuernos y ha enfrentado ese flagelo frontalmente, a riesgo de su propio prestigio?
En el beisbol en EU, donde se han dado casos similares, cuáles han sido las medidas correctivas que se han emprendido contra los infractores? Por qué, a diferencia de los ciclistas, no aplican controles más estrictos y sanciones ejemplares. Allí vemos a Barry Bonds, a quien nadie puede señalar abiertamente –José Canseco sí lo ha hecho– pero al que nadie, casualmente, le quiere dar empleo.
Y ya ni hablar de cómo se manejan las cosas en el futbol mexicano.
Volviendo al tema. Durante los siete años que reinó Armstrong en el Tour de Francia, además de sortear año con año los obstáculos del camino y superar a todos sus rivales en la ruta, cargó en su alforja acusaciones de dopaje –sólo él y su equipo saben si era un superdotado o un caso de la medicina al servicio de la trampa– pero a partir de entonces, uno tras otro, sin importar fama o capacidad, los que han tratado de sacar ventajas ilegales han caído, y muchos no se han levantado de nuevo.
Cuando Landis fue despojado del título y se desató el escándalo, creí que había llegado el fin del Tour de Francia, pero nuevamente, en América, podemos ver cada mañana la campiña francesa abarrotada de aficionados al paso de la caravana multicolor –como la bautizó algún cronista de la época de oro– y si bien muchos de los nombres que vemos rodar no nos resultan tan familiares, vemos una carrera digna, con más compromiso de los equipos y de los organizadores.
El Tour, y en general el ciclismo profesional, dejó de ser “todos contra Armstrong” (o contra Indurain, o contra Hinault, según la época), sino “todos contra el dopaje”, o al menos eso reflejan las acciones de los organizadores, y eso, señor Schwartz, señor Soslórzano, creo que más que desencanto, debe generar ilusión. Sí hay alguien que está trabajando para errdicar ese lastre del deporte-empresa.
Muchas gracias y buenos días.